El primer Superman era un villano.
En 1932, seis años antes de la publicación de Action Comics #1, Jerry Siegel escribió The Reign of the Superman, una historia inspirada en el «Superhombre» de Nietzsche. En ella, un vagabundo llamado Bill Dunn obtiene poderes telepáticos que lo enloquecen y decide dominar a la raza humana sin ningún tipo de restricción moral. Era calvo, despiadado y se parecía más a Lex Luthor que al héroe que conocemos hoy.
Sus creadores eran hijos de inmigrantes judíos.
Superman fue creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, dos jóvenes hijos de inmigrantes judíos que crecieron en Cleveland durante la Gran Depresión. Este periodo, marcado por una profunda crisis económica y social, influyó directamente en la concepción del personaje. En sus primeras historias, Superman se enfrentaba a empresarios corruptos, políticos deshonestos y problemas sociales.
Sus creadores vendieron los derechos por casi nada.
Jerry Siegel y Joe Shuster vendieron los derechos del personaje en 1938 por tan solo 130 dólares, el equivalente a poco más de 2,000 dólares actuales. Desde entonces, la batalla por los derechos de Superman no ha parado, y durante años ambos autores vivieron en condiciones bastante limitadas mientras DC y Warner Bros. ganaban millones.
Superman originalmente no podía volar.
Originalmente, Superman podía saltar hasta 200 metros. Con el tiempo, se le concedió la capacidad de volar, primero en los dibujos animados y después en los cómics, aunque este cambio no ocurrió sino hasta 1941. La decisión de permitirle volar fue práctica: facilitaba el trabajo de los animadores al mover al personaje de un lugar a otro sin complicaciones visuales.
Volvió a saltar como homenaje a sus orígenes.
En 2015, durante la historia de Superman #40, perdió temporalmente el poder de volar y volvió a saltar grandes distancias, como en sus inicios. Aunque pareció un cambio radical, fue en realidad un homenaje a los orígenes del personaje.
En sus inicios, sus poderes eran mucho más modestos.
Los poderes que se contemplan en el primer número poco tienen que ver con los actuales. No podía volar, podía correr solo a la velocidad de los trenes, y su fuerza era proporcional a la de una hormiga. Hoy puede superar la velocidad de la luz.